A letter: In the spirit of radical hospitality

I would like to pose a challenge to everyone reading this letter: think about the most precious people in your life. Think about your parents, your partners, your siblings, your children. Think about your friends and neighbors.

Who are those people whose loss would most devastate you?

What would you do to protect them?

If crossing a border meant saving your child’s life or having the ability to buy medicine your mother desperately needed, would you do it?  Over and over again people in desperate situations have proven to us that when it comes to their family, to those they hold most dear, there is no wall high enough to stop them from seeking a better future. What is this if not love in action?  

Throughout the 1980’s, Latin America was plagued by civil wars and genocide. As people fled the violence, churches throughout the United States opened their doors to provide respite and shelter. This effort became known as the Sanctuary Movement, and many of the leaders of these churches believed in the idea of radical hospitality. The concept of radical hospitality is an extension of welcome that exceeds expectations and envelopes people in kindness and support. For the nuns and priests and parishioners practicing radical hospitality, their religious calling was fulfilled through political action.  They were living their truths in the most concrete and authentic of ways, by caring for their neighbors and doing what was right to do, not what was easy.

Although we started Colibrí years after the Sanctuary Movement, our ideological roots trace back to that idea of radical hospitality. We will never turn anyone away from our services if we are able to help them. While we don’t offer a space of physical respite, our work to help identify the dead and accompany the families throughout that process is something we have built sanctuary around. We offer a road to answers and justice, a road safe for everyone.

For me personally, radical hospitality is a concept that has expanded throughout the years I have been involved in this work. It has crept into my life in unexpected and meaningful ways, and it has challenged me to do better and work harder. The best teachers throughout this time have been the families we work alongside. Interacting with those who have lost a loved one on the border has been a humbling experience that has exposed me to the very best the human spirit has to offer. I have listened to a young man describe his missing mother’s teeth with incredible accuracy, all from memory, his voice quavering with grief. I have watched as families arrive to DNA appointments with folders full of documents, meticulously organized, all pertaining to their search. I have seen people in the depths of despair extend generous compassion to others despite their own pain. This work has given me opportunities to stand witness to incredible courage, tenacity, and of course, love. At Colibrí we see that love every single day.

I feel deeply honored to be a part of this effort. In the spirit of the Sanctuary Movement, I hope that our community of supporters feels the call of radical hospitality, and what it teaches us about compassion and fellowship. We don’t need to wait a moment longer to dig in and do work that is valuable, authentic, and kind. Please join us as we work towards a future where human rights are protected, families are respected, and migration is safe.

Sincerely,
Chelsea Halstead

En el espíritu de la hospitalidad radical

Quiero presentarles un reto a todos los que lean esta carta: piensen en las personas más preciadas de tu vida. Piensa en tus padres, tus parejas, tus hermanos, tus hijos. Piensa en tus amigos y vecinos.

¿Quiénes son aquellas personas cuya pérdida más te devastaría?

¿Qué harías para protegerlos?

Si cruzar una frontera significaba salvar la vida de tu hijo o tener la capacidad de comprar medicamentos que tu madre necesitaba desesperadamente, ¿lo harías? Una y otra vez, personas en situaciones desesperadas nos han demostrado que cuando se trata de su familia, de aquellos a quienes aman, no hay un muro lo suficientemente alto como para impedir que busquen un futuro mejor. ¿Qué es esto sino el amor en acción?

Durante los ochenta, Latinoamérica estuvo plagada de guerras civiles y genocidio. Muchas personas huyeron de la violencia y las iglesias en todo Estados Unidos abrieron sus puertas para darles un respiro y un refugio. Este esfuerzo se hizo conocido como el Movimiento Santuario, y muchos de los líderes de estas iglesias creyeron en la idea de la hospitalidad radical. El concepto de hospitalidad radical es una extensión de bienvenida que excede las expectativas y envuelve a la gente en amabilidad y apoyo. Para las monjas, los sacerdotes y los feligreses que practicaban la hospitalidad radical, su vocación religiosa se cumplía a través de la acción política. Vivían sus verdades de la manera más concreta y auténtica, cuidando a sus vecinos y haciendo lo que era correcto, no lo que era fácil.

Aunque comenzamos Colibrí muchos años después del Movimiento Santuario, nuestras raíces ideológicas se remontan a la idea de la hospitalidad radical. Nunca negamos a nadie nuestros servicios si podemos ayudarlos. Si bien no ofrecemos un espacio de descanso físico, nuestro trabajo para ayudar a identificar a los muertos y acompañar a las familias durante todo el proceso es algo sobre lo que hemos construido un santuario. Ofrecemos un camino hacia las respuestas y la justicia, un camino seguro para todos.

Para mi personalmente, la hospitalidad radical es un concepto que se ha expandido a lo largo de los años en los que he estado involucrado en este trabajo. Se ha deslizado en mi vida de maneras inesperadas y significativas, y me ha desafiado a hacerlo mejor y trabajar más duro. Los mejores maestros a lo largo de este tiempo han sido las familias con las que trabajamos. Interactuar con aquellos que han perdido a un ser querido en la frontera ha sido una experiencia humilde que me ha expuesto a lo mejor que el espíritu humano tiene para ofrecer. He escuchado a un joven describir los dientes de su madre desaparecida con increíble detalle, todo de memoria, su voz temblando con dolor. He visto a las familias llegar a citas de ADN con carpetas llenas de documentos, meticulosamente organizados, todos relacionados con su búsqueda. He visto personas en las profundidades de la desesperación extender una compasión generosa hacia los demás a pesar de su propio dolor. Este trabajo me ha dado la oportunidad de ser testigo de un valor increíble, tenacidad y, por supuesto, amor. En Colibrí vemos ese amor todos los días.

Me siento profundamente honrada de ser parte de este esfuerzo. En el espíritu del Movimiento Santuario, espero que nuestra comunidad de seguidores sienta la llamada de la hospitalidad radical y lo que nos enseña sobre la compasión y el compañerismo. No necesitamos esperar un momento más para hacer un trabajo valioso, auténtico y amable. Únete a nosotros mientras trabajamos hacia un futuro donde los derechos humanos están protegidos, las familias son respetadas y la migración es segura.

Sinceramente,
Chelsea Halstead

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